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Aquel partido lo estaba viendo, recuerdo, en un bar en Gijon en el que había un señor que se partía de risa y nos criticaba porque habíamos cambiado tres veces de entrenador esa temporada y por entonces estaba dirigiendo el banquillo Ovejero.
El caso es que el partido no pudo empezar peor, ya que en el descanso perdíamos 0-3 con tres goles de Romario, y yo tragando salíba, más quemao que la pipa un indio, aguantando los improperios de aquel paisano. De que si nos iban a meter cinco, que donde íbamos con tres entrenadores una temporada, que quien era ese entrenador, etc, etc.
Pero comenzó la segunda parte y se empezó a gestar el milagro con gol de Rosicki primero, de Pedro de falta, otra vez Rosicki y el sumun en el minuto 90 con gol de Caminero y 4-3 final. Entonces estalle de alegría y me puse delante de aquel fulano y dicíendole con los puños delante de la cara ¡Toma, toma, toma y toma!. Al punto en cuestión no le quedo más remedio que tragar, levantarse con las orejas gachas y marcharse.
Esta es la anécdota y mi partido más memorable.
Conclusión nunca podremos estar tranquilos, ganando o perdiendo, hasta que no se pite el final.
Forza atleti. Bendita locura.
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